quarta-feira, 3 de junho de 2009

Fidel: OEA abre as portas do Cavalo de Troia




Fidel: A OEA abre as portas do Cavalo de Troia

O Império Americano fracassou de novo, repetindo-se o fiasco na 5ª edição da Cúpula das Américas – realizada em abril deste ano, 2009, em Trinidad e Tobago - na tentativa de dobrar a América Latina em favor de seus interesses. Em pauta, um documento já assinado por 33 países-membros da OEA, Organização dos Estados Americanos, pelo qual chegava-se a um consenso visando à derrogação do impedimento a Cuba de fazer parte da OEA. A ilha de Fidel se acha fora daquela organização desde 1962.
A OEA compõe-se de 34 cadeiras. Em uma delas, mal se sentou, a secretária de Estado norte-americana, Hillary Clinton, que se esperava fosse acompanhar seus pares numa resolução consensual que reabriria as portas da organização à ilha caribenha, sem que o tivesse feito – sem maiores explicações – pegou o primeiro voo de regresso à Casa Branca.
Os ministros de Exterior que participam da XXXIX Assembléia Geral da OEA, à exceção do norte-americano, acordaram por consenso levantar a suspensão a Cuba, mas, para isso, as condições impostas pelos Estados Unidos levariam a Revolução Cubana para as mãos de um Fulgéncio Batista ressurrecto, na visão, principalmente, da Venezuela, Equador, Nicarágua, Bolívia e Brasil, além da própria república de Fidel,os quais têm sido os mais inflexíveis na preservação da soberania e dos valores de La Habana.
Ao lado de se irmão e sucessor Raúl Castro, o ex-presidente Fidel Castro disse que “Cuba tem demonstrado que se pode resistir ao bloqueio e avançar em todos os campos e, inclusive, cooperar com outros países. Citou observação feita pelo presidente equatoriano Rafael Correa ao desembarcar em Honduras: “Não é possível que os problemas da região sejam discutidos em Washington, construamos algo próprio, sem países distantes de nossa cultura, de nossos valores”.
E o ex-presidente Fidel Castro, agora praticamente na chefia vitalícia de Cuba, principal assessor e conselheiro de Raúl Castro, sublinhou que “a totalidade dos países da América Latina foi vítima, ao longo dos anos, de intervenções e agressões políticas e econômicas. Agora,“a OEA abre as portas do Cavalo de Troia”...

domingo, 24 de maio de 2009

El 11 - S y sus raíces






El 11-S y sus raíces -I


En el traspaso de mando de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad, de la OTAN, en Afganistán, de Gran Bretaña para EE UU en febrero de 2007, informóse de que mientras corría el 2006 las muertes por consecuencia de insurrección y contrainsurrección en la tierra de los talibanes sumaron unas 4.000 personas, parte de ellas civiles. En sus nueve meses al frente de la tropa, compuesta de 33.000 hombres, el teniente general David Richards, del ejército británico, dio su testimonio, en otras palabras, de la matanza desenfrenada de insurgentes e inobedientes -o de apacibles ciudadanos- delante del régimen de las botas extranjeras.

Ha reconocido que por el tiempo en que la Fuerza de la OTAN estuvo bajo su comando puede presenciar derramamientos de sangre sin precedente desde la invasión estadounidense llevada a cabo en el 2001: el año del 11-S o mejor dicho, por extenso, del derrumbe de las torres gemelas de Estados Unidos.

De esto se sigue que comienza, entonces, la caza de supuestos terroristas islámicos en cuyas espaldas pusieron la culpa del estrellón de dos de cuatro aviones Boeing 767 en contra el complejo de edificios del World Trade Center; uno de ellos yendose estrellar junto al Pentágono, sin daño de barras, como dicho sea de paso esperabase. Pongamos que esto haya mismo ocurrido: los arquitectos de una, en principio, fantasiosa demolición del WTC no podrían dejar de incluir en su Proyecto para un nuevo siglo americano¹ la necesidad de al menos chamuscar el corazón de la defensa estadounidense que es el Pentágono, a fin de que el arquetipo de la tragedia pareciera convincente a medio mundo. Y algunos testigos -hasta que los obligaran a callarse- dijeron haber oído explosiones de dinamita en la ocasión, inclusivamente el portero de la torre Norte del World Trade Center, Guillermo Rodríguez, más conocido como William.

El escritor y periodista Horacio Garetto (hgaretto@wilnet.com.ar) se ha debruzado en el rompecabezas como, apropiadamente, señaló a las informaciones oficiales respecto al suceso del 11 de Septiembre de 2001 -¡hay quién se lo diga!- con sobrada imaginación. Pero ¿cómo explicar la resurrección, por decirlo así, de cinco de los suicidas del Boeing 767? Son ellos: Abdulazis Alomari, Mohand Alsehehri, Saaed Alghamdi, Salem Alhazmi y Waleed Alsheri, que todavía deben de continuar viviendo en Arabia Saudita, sino que la CIA o alguna otra agencia de servicios secretos de EE UU -por ejemplo la NED, The National Endowment for Democracy (Fundación Nacional por la Democracia), una de las creaciones del gobierno del presidente Ronald Reagan- los tenga hecho desaparecer, una vez cesada su utilidad al sistema stay behind, que se puede traducir por estar detrás u oculto.

El 11-S y sus raíces - II

El stay behind, según documento divulgado por el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), de Chile -bajo su exclusiva responsabilidad- “es una red de agentes ocultos en diferentes países y organizaciones, tales como: prensa, radio, televisión, policía, fuerzas armadas, aparatos de seguridad, partidos políticos, etc”. En Italia, véase en esto documento, se lo conoce como “gladio, en Francia y gran parte de los países de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) como misión 48, arcoiris y también como rosa de los vientos; en nuestro país (Chile) la versión es conocida como tizona y colada”.

Ha recordado que en Bolonia, Italia, “en el año 1980 los agentes de gladio hicieron explotar bombas en estaciones de tren, idénticas a las de Madrid y Londres”: 80 personas han muerto “y se culpó al comunismo internacional y por lo tanto el gobierno debía aplicar mano dura, sin embargo en el juicio los detenidos confesaron ser neo fascistas y contratados por la CIA” (…)

En el mismo documento se pregunta a quien benefician las acciones de Al Qaeda y Osama Bin Laden: “¿no es acaso a las transnacionales de armas, las petroleras, las de servicio y las financieras de los Estados Unidos?, o acaso, ¿las acciones no conducen al recrudecimiento de la represión contra los pueblos del mundo?”.

De su parte, Horacio Garetto registra el internamiento, noticiado por el diario francés Le Figaro, de Osama Bin Laden en el hospital norteamericano de Dubai, capital de Los Emiratos Arabes Unidos, dos meses y siete días antes del 11-S, para una diálisis de riñon, habiendo sido el tratamiento suministrado por el urólogo canadiense Terry Calloway.

En la víspera del 11-S, Bin Laden es nuevamente internado, pero en el hospital militar de Rawalpindi, en Pakistán. Y en el 12 de septiembre de aquel mismo año el secretario de Estado norteamericano Colin Powell empieza conversaciones con el gobierno pakistanés “con vista al arresto y extradición de Bin Laden”, subraya Garetto.

¿Quién habría de convenir que el ejército estadounidense desconociera el lugar adonde se encontraba Osama Bin Laden? Y se lo sabía ¿por que los servicios de inteligencia lo dejaron alejarse de sus ojos?

El 11-S y sus raíces - III

Y¿las cajas negras de los aviones utilizados en el derrumbe del World Trade Center? Hasta hoy, ¡quedaronse desaparecidas como en una paráfrasis al cuento célebre de Perrault, Caperucita Roja, en lo cual se halla basado el soneto antológico de Villaespesa, pudiendose pues decir, a propósito de las cajas negras, que el “lobo malvado” se las comió!
No es necesario ahora detenerse en hipótesis como la de que los edificios del WTC, mencionada por Horacio Garetto en su trabajo, hubo sido “diseñados a prueba de impacto de aviones”, por ejemplo, según Hyman Brown, responsable por la administración de aquel gigante architetónico, tras la resurrección de los suicidas del Boeing 767. Esto ya es suficiente para la pulga aterrizar atrás de la oreja…

Y ¿que decir de documentos como aquel que Donald Rumsfeld, Dick Cheney y otros ases de la derecha de EE UU redactaron en septiembre del año 2000 sugiriendo “algún evento del tipo Pearl Harbour” que sirviera para “indignar y poner a la opinión pública americana a favor de una agenda de guerra”?
1. Para el gobierno norteamericano, sea ello republicano o demócrata, nada es inalcanzable. En su concepto, debe de creer que Dios allase con la moneda de su mercado.

Es en todo y por todo oportuno rebuscar en la Historia hechos como lo sucedido por el año 1898, cuando EE UU ha explotado en la Bahía de La Habana, en Cuba, el acorazado Maine con 354 marinos a bordo y lanzado la culpa de esto acto extremamente depreciable a la España a fim de declararle la guerra y de ganarla, como en efecto ha triunfado y así, por debajo del paño, lograba la conquista de Cuba, Puerto Rico, las Filipinas y de la Isla de Guam. En el Archipiélago de Filipinas, los yanquis ya del ocaso del siglo XIX barrían de aquella cultura a la lengua española.
En resumen, produjeron con el hundimiento del buque de Mac Kinley el casus belli que juzgaban indispensable a sus asomos de dominación y avasallamiento sin fronteras. A 5 de abril de 1898, el Diario de Avisos de Santa Cruz de Tenerife habia divulgado ser “imposible enterarse de la farsa representada con motivo del informe yanqui relativo a la explosión del Maine, sin embargo dice que no lo hará cuestión de gabinete, pues lo considera como un hecho fortuito. De todas maneras buscará otro pretexto” (…)

El 11-S y sus raíces - IV

En artículo publicado en la Revista Latina de Comunicación Social (La Laguna, Tenerife, septiembre de 1998, nº 9) Enrique Rodríguez López subraya que “el apasionamiento patriótico se reaviva cuando surgen rumores más o menos confirmados sobre la posible invasión americana de las islas” (…)

El encorazado en visita -decíase de cordialidad- a la isla caribeña se vá por los aires, sin la presencia del capitán Charles D.Sigsbee, su comandante, que extrañamente ausentarase de bordo; hallabase en aquel momento cerca de Florida y mientras tanto hubo llegado al puerto a tiempo de comunicarse por telégrafo con el secretario de Marina de su país:

“Maine explotó en puerto de La Habana a veintiuna y cuarenta y destruído. Muchos heridos y muchos más muertos. Heridos y ilesos a bordo de buque de guerra español y vapor de la Ward Line”.

La prensa amarilla, que en rigor concentrabase en Norteamérica, no lo hizo otra cosa sino perfilarse con el gobierno. William Randolph Hearst, que ya en aquel tiempo poníase al servicio de causas de las cuales pudiese sacar algun provecho sucio, dio la más amplia divulgación a los hechos conformemente al pensamiento, esto és, al arsenal de doctrinas de Washington.

Así, el 16 de febrero de 1898, el New York Journal, de Hearst, salió a las calles bramando el siguiente titular: “El barco de guerra Maine partido por la mitad por una artefacto infernal secreto del enemigo”.

España ¡el enemigo! En pocas palabras, el periodista Yoel Cordoví Núñez ha trazado con claridad meridiana el retrato de cuerpo entero de Norteamérica al largo de la Bahía habanera: “Al mismo tiempo que se hundía el Maine en aguas caribeñas, emergía un símbolo, bandera de los sueños imperiales prontos a materializarse en suelo cubano”.

En efecto, el 21 de abril de 1898 estallaba la guerra que señalaría la materialización jingoísta de estos “sueños imperiales”, de la cual EE UU saldría triunfante merced a la participación, al arrojo de los cubanos que cayeron en el cuento del independentismo. (La geografía política de Cuba en aquello período de indefiniciones se dividia entre independentistas y españolistas).

El 11-S y sus raíces - V

Documentos y notas -de buena origen- que se há recogido con el propósito de entender sobremanera lo sucedido a las 21: 40 de 15 de febrero de 1898 apuntan a una “maniobra intimidatoria y de provocación hacia España, que se mantenía firme en el rechazo de la propuesta de compra realizada por los Estados Unidos sobre Cuba y Puerto Rico.” (Guerra Hispano-Estadounidense, El hundimiento del Maine -De Wikipedia, la enciclopedia libre).

Es muy curioso que la explosión del Maine se hubiera dado prácticamente durante recepción ofrecida a la oficialidad del buque por las autoridades españolas locales. Los españoles creeron en la supuesta cordialidad norteamericana expresa por el presidente William Mc Kinley al explicar la visita del aparatoso barco de guerra a la Bahía de La Habana como “un gesto de amistad” con España.

En artículo titulado Conducta bélica estadounidense -debate y controversia (Jubilatas.com), el historiador y analista político Miguel Leal Cruz sostiene que aquella tragedia “fue previamente preparada, probablemente, por personal al servicio de los mismos Estados Unidos, en su desesperado intento de participar en la guerra cubana, a favor de sus muchos intereses en la isla” (…)

Pero dirán los más cautelosos que llevar al sacrificio 266 marineros de la propia pátria de Mc Kinley ¿no sería caer en contradicción con todos los preceptos de la lógica?

La lógica -pongase el dedo en la herida- de ¿aquel naciente imperio, que se fundaba a precio de traición, de bajeza, del embuste, de indignidad, del llamado “destino manifiesto” o “predestinación divina”? Cargaron la cabeza del pueblo con peroratas de que Norteamérica estaba predestinada a ponerse a caballero sobre todo el planeta. Profanación sin límite de Dios usarlo serviéndose del demonismo para el vuelo ciego de sus impúdicas ambiciones.

“Sedientos de tierras” -como habrá dicho el presidente Theodore Roosevelt el 1906 a través de su representante en la III Conferencia Internacional Americana, el secretario de Estado Elihu Root, en la cual el gobierno, que había ocupado Cuba tras la explosión del Maine aún bajo la presidencia de Mc Kinley (asesinado en su segundo mandato), le llega la vez de echar los perros a las naciones de América Española: “¡No se tiene otra salida que no sea la intervención!”.

sexta-feira, 22 de maio de 2009

Estado palestino, eis a questão



Sob a mira da ocupação



Até estas horas não se sabe ao certo a que veio o novo presidente dos Estados Unidos que pudesse dar um outro rumo à Humanidade, menos acidentado, sendo ele, ou se presumindo, numa interpretação histórica dos factos, o atual imperador do mundo ocidental. A não ser – o que mais,? – a fim de trocar amabilidades em encontros internacionais e, às vezes, como na V Cúpula das Américas, a “cúpula do calypso” na feliz expressão de um jornalista de Madrid, salpicando-os com pitadas de humor. O presidente do Brasil. Luiz Inácio Lula da Silva, que se tornou conhecido por algumas luas nos bastidores da política transoceânica como “O Cara” ouviu de Barack Obama, como ouviram, também, outros mandatários, enternecedores gestos de amizade. Literalmente, o dizer português (ou inglês) popular: “Quero ser seu amigo”; faltando só, entre nós – brasileiros, o complemento: hein, meu chapa!
Barack Obama, seguindo a tradição da diplomacia imperial de Norte América, e a guardar as idéias de seu antecessor, George W. Bush, para pô-las em prática na hora precisa, aterrissara em Porto de Espanha pisando em ovos, mas fazendo-se en passant o anfitrião de “La Cumbre del Calypso”. E logo retribuindo com uma alfinetada em Hugo Chávez, presidente da Venezuela, que acabara de presenteá-lo com a obra maior de Eduardo Galeano, com a bíblia das esquerdas latino-americanas – “As Veias Abertas da América Latina”. Ao ver o livro passar às suas mãos. Barack Obama não perdeu tempo, sentindo-se, naturalmente, espirituoso: “Pensei que fosse um dos livros do Chávez; já ia lhe dar um dos meus”.
Faltou quem lhe puxasse o fraque para perguntar-lhe de quais livros era ele autor.
Já nas portadas de sua administração, Obama respondia ao caos do governo Bush com medidas chamadas - ao correr da pena - humanitárias; de todo modo, palatáveis, numa dosagem razoável para que merecesse elogios da opinião pública. Medidas voltadas, principalmente, a Guantánamo e outros cárceres políticos semeados mundo afora para manter o neoliberalismo econômico e, por consequência, a armadura hegemônica do Império Americano. Além de ter acenado com flexibilidade nas relações EUA-Cuba sem chegar ao ponto de mudar os planos de Washington para a ilha visando a subjugá-la após atraí-la à órbita do imperialismo.
Mas a opinião pública não cai assim tão fácil numa esparrela. Viu o presidente dos Estados Unidos pegar na pena e ordenar a reabertura dos tribunais militares de Bush para julgamento de encarcerados em Guantánamo. Raúl Castro, ao perceber a astúcia de Obama – em quem não se podia confiar – pensara, certamente – preferiu a quietude da discrição a comprometer suas divisas e a própria continuidade da Revolução Cubana.
Dias antes, as decisões do novo presidente americano foram, ao contrário das mais recentes, no sentido de se dar divulgação às atrocidades da administração anterior tanto no “território caribenho ocupado” (Guantánamo, pois é), como no Oriente Médio.
Um passo adiante, um passo atrás... É como parece andar o novo ocupante da Casa Branca.
As cíclicas e conceituais divergências dir-se-ia em família não o impedem de caminhar nem sempre lado a lado com Israel, mas numa só direção: a do interesse mútuo, que acaba traduzindo-se numa mútua dependência. Isto significa que Israel associa, como na questão, em pauta, dos ”territórios ocupados”, um Estado palestino a um presumido crepitar de terrorismo, ao passo que os Estados Unidos de Obama já não veem nisso ameaça alguma ao Império americano-judaico. Pelo menos, é o que pensa, ou deve estar pensando, o sucessor de Bush no limiar de seu governo. E é bom não esquecer que a Agência Central de Inteligência e o Pentágono abrem sombra a qualquer um que se alce à presidência dos Estados Unidos, seja do Partido Republicano, seja do Partido Democrata. (A propósito, cabe aqui a leitura de “Crimes de Guerra do Vietnã”, do filósofo Bertrand Russel).
No encontro de maio de 2009, em Washington, do premier israelense Benjamin Netanyahu com o presidente estadunidense, este bateu na tecla de um Estado palestino e considerou imprudência tentar forçar o Irã a desistir de armas nucleares. Netanyahu, ainda assediado por fantasmas do terror, continuou discordando da tese defendida por seu par, de um Estado palestino como uma necessidade estratégica para se alcançar a paz no Oriente Médio.
Contudo, os apertos de mão entre os dois são sinceros, não há por que duvidar disso. Está-se diante de uma longa trajetória percorrida por ambos os “tarzans” e havendo ainda muito que percorrer. Acrescente-se que a segurança do Estado judeu se acha nas mãos dos Estados Unidos da América. Por isso mesmo, Benjamin Netanyahu não se poupou de dar uma puxadinha de orelha em Barack Obama, alertando-o para a hipótese de um Irã civilizadamente armado, no estilo Século XXI. Apesar de discordar, em tese, de seu colega no equacionamento do separatismo de judeus e palestinos, Obama disse concordar com ele em que “o Irã com armas nucleares é sempre motivo de preocupação, não só para Israel e EUA, senão para toda a comunidade internacional”.
O presidente estadunidense, em suma, fez ver a Netanyahu que o melhor caminho para se chegar a um consenso sobre o problema das armas nucleares seria a negociação com o regime de Teerã. E pesa na balança o facto de que 70 por cento, ou mais, dos judeus norte-americanos votaram em Barack Obama.

sábado, 9 de maio de 2009

Jeff Halper

Um muro tão alto e mais largo que o de Berlim


Jeff Halper é um israelense igual a muitos outros espalhados pelo mundo, mas que, à diferença daqueles que pegam em armas contra palestinos, sempre à sombra de Washington, que não lhe nega cobertura (embora, às vezes, como agora com Barack Obama na presidência dos Estados Unidos, oposto a George W. Bush, ao menos aparentemente), Halper exsurge como ativista dos mais conceituados, respeitados e sensatos de que se tem notícia no fio de uma sangrenta queda de braços a que se assiste no Oriente Médio ao correr da História.
Candidato ao Prêmio Nobel da Paz desde o ano de 2006, diretor do Comitê Israelense contra a Demolição de Casas nos Territórios Palestinos Ocupados, Halper observa que Israel erigiu um “regime repressivo para negar permanentemente aos palestinos a autodeterminação, a cidadania, os direitos humanos e civis fundamentais”. Lembra terem sido construídos uns 250 assentamentos judeus e demolidas em torno de 24 mil casas palestinas, incorporando-se nesse cenário sombrio o bloqueio econômico e a construção de “um muro tão alto como o que havia em Berlim, e cinco vezes mais largo, a confinar a população palestina em 70 enclaves sem conexão entre si”.
- Como pode um país soberano viver nessas condições? É a pergunta que ele se faz. Os palestinos – acrescenta – têm sido definidos como um povo que não necessita de um Estado; que pode ser controlado para sempre.
Segundo Halper, Gaza foi “um exercício de guerra urbana: uma oportunidade para provar sobre o terreno as novas armas e as táticas de contrainsurgência em ambientes densamente povoados”.
Ainda pelas informações do ativista candidato ao Nobel da Paz, 60% das exportações israelenses são de material bélico ou artigos relacionados à Segurança, “mais uma demonstração de que os territórios palestinos ocupados se têm convertido em laboratório de provas do Exército de Israel”.
Halper não tergiversa em suas considerações; toca o mérito da questão com a destreza e consciência de um autêntico paladino da justiça. Sem meias palavras:”A lógica econômica e militar do capitalismo global impede uma solução pacífica para o conflito no Oriente Médio (...) Israel amealha réditos políticos e econômicos através das incursões israelenses na Palestina”, afirma Halper, que obteve a cidadania palestina após romper o bloqueio de Gaza, em agosto de 2008.
Israel, diz ele, dissimula a ocupação e retrata os palestinos como uma população que resiste a uma “adequada administração”: israelense. “Quando se sublevam contra a ocupação, como fizeram nas Intifadas, as operações militares israelenses são apresentadas sob o guarda-chuva da autodefesa”, diz o ativista e aspirante ao Nobel da Paz.
Não é de hoje que Tel-Aviv bombardeia alvos palestinos de tal modo a atingir instalações da ONU, acidentalmente - como procura justificar-se perante o mundo. Mas o facto é que o secretário geral da ONU, Ban Ki-moon, diante das evidências das ofensivas de dezembro de 2008 e janeiro de 2009, não teve dúvidas em responsabilizar Israel pelo sangue derramado na região, deixando um saldo de 1.400 mortos e 5 mil feridos.
Informe extraído de um sumário de extenso documento em mãos do secretário geral da ONU dá conta de que as bombas que alcançaram suas instalações destruíram escolas, uma clínica médica e a secretaria de uma agência em Gaza das Nações Unidas, supondo-se que os atiradores tenham usado, inclusive, “fósforo branco” que é condenado por convenção internacional.
Por tudo isso, a ONU exigiu de Israel a reparação dos danos que lhe causou e, bem assim, aos palestinos, tendo arbitrado uma indenização no valor de 7,8 milhões de euros, equivalente a 5 milhões de dólares.

quarta-feira, 29 de abril de 2009

O dia em que o país quebrou numa entrevista de tevê




O dia em que o país quebrou numa entrevista de tevê*
1988. Discutia-se ‘ empresa nacional ‘
Já cheio, o entrevistador:
- É aquela que está aqui (no Brasil) e pronto!

Quem ainda não ouviu falar em possidonio? Uma figura de elenco romano, revivida na forma substantiva, tão supostamente fora de moda que talvez para pouparem naftalina – entre nós, dispensável a esse verbete – Aurélio Buarque de Holanda e sua equipe, distraídos, tenham preferido ignorar.
É o pretenso salvador da pátria, aquele que pensa, ou procura fazer incauto pensar, estar solucionando todos os problemas pelas entranhas com épicos cortes nos gastos públicos tipo 650 bilhões de cruzeiros a menos no livro-caixa da União, um dos mais recentes “enxugamentos” na atual administração da 5ª República (1964 ...). A mesma coisa que reduzir a massa de pobres com rajadas típicas de máfia na crença de que isso facilitasse a distribuição da renda nacional.
Um “Dorian Gray” que Milton & Rose Friedman tivessem produzido sobre a face de uma tela sul-americana ouvindo James Brown – óculos de cor de burro quando foge – eleitor confesso de George Bush - e que, pela lógica do original de Oscar Wilde, aceitasse o risco de desencantar-se ao impacto de um rombo no retrato: fonte parapictórica da economia de eterna mocidade, ou seja, de paralisação no tempo e no espaço.
Espécime de origem canhestra mas que acaba por aprender boas maneiras depois de entrar para a família dos caras-de-pau, reprodutor emérito, já em trânsito com muito garbo pelas veredas de “nuestra America”.
A prole, ou clã, em foco ocupa com frequência colunas de jornais e revistas de altas tiragens, e espaço na televisão, no Brasil, na Argentina e outros países do continente, a fim de passar ao público falsos conhecimentos de poderes ou direitos, conforme for o caso, e obrigações de Estado e de empresa privada.
Economia de mercado é o fundo do quadro, e as posições radicalizam-se entre estatistas e privatistas, como entendem os argentinos, estando os primeiros em franca e clamorosa desvantagem, por constituírem minoria - não escapando à regra: oprimida. Na Assembléia Nacional Constituinte (de 1988) pontificam os segundos, parte dos quais a se movimentar debaixo do pano e a outra às escâncaras, sem o menor escrúpulo. Assume a concepção de Estado democrático-burguês ou, na melhor hipótese, de ama-de-leite da iniciativa privada.
As discussões em Brasília para definição de empresa nacional seriam folhas de outono, ou mera satisfação parlamentar ao distinto eleitorado, a dar-se crédito à antecipação de voto consensual pelo comentarista Paulo Henrique Amorim no jornal-coruja da Rede Globo, nestes termos: “Empresa nacional é aquela que está aqui (no Brasil) e pronto!”.
Alguns exemplos num cineminha que não passa na TV Pirata do “Planeta Diário”: General Eletric com a lâmpada e o gênio para trazer o refrigerador, o televisor, a escuta FM (notícia não interessa, comercial... vá lá); enfim, o tão masturbado aparelho de som, isto quando a Philco ou sua coirmã a Philco Amazônia não chega primeiro, e a aspirina da Bayer se o alemão duvidar; Colgate-Palmolive e Gillette do Brasil, com um erro de grafia, no reservado, Johnson & Johnson para a higiene do bebê, a Avon a domicílio para a mamãe sair, sem esquecer o papai; a Ford conduzindo ao posto mais próximo da Shell, da Esso, da Texaco; a Goodyear e Firestone trocam os pneus, cenas no retrovisor da Petrobras; a Coca-Cola a contracenar com a Kibon na paisagem costurada pela Singer, a inglezinha Corrente a tiracolo abastecendo de resto os empinadores de pipas, nação de amanhã... isola! Que cresce à base do pó da Fleischmann Royal. Inclusivemente.
(De graça, além da receita do bolo de banana da Royal, as camisinhas distribuídas à farta, não é de hoje, no Nordeste brasileiro para o controle da natalidade, não propriamente da Aids. Lá, de soprar, “que nordestino tem mais é que reproduzir”, já dizia o pau-de-arara Heber Maranhão, um dos engenheiros da Revolução Sandinista, da Nicarágua.
Empresas nacionais? Como a Ref. de Milho Brasil, tão norte-americana quanto a IBM e a Xerox? Ou como a Alcan Nordeste – a baiana do Canadá?! Muitos constituintes, brandindo sufrágios de povo brasileiro, acham que o são. E mais: clamam pela privatização sumária da economia nacional. Um passo de “gigante adormecido” nesta direção já foi dado por ato presidencial criando o Conselho da Desestatização.
E o sr. Francisco Dornelles, ex-ministro da Fazenda, agora deputado constituinte (71.592 votos), entrevistado na TV Manchete, não se deu por satisfeito em suas premonições. Como assistindo a um apocalipse made in Lincoln Heighis, conhecido centro de venda e consumo de tóxicos encastelado em Washington, nos arredores da Casa Branca, foi textual, referindo-se, é claro, ao Brasil: “O país quebrou. E por que quebrou? Porque se criou um Estado tão grande, um Estado empresário tão gigante que hoje ele opera com déficit ( ...) Eu teria logo eliminado o subsídio do que pudesse, eu teria (sic, pausadamente) pri-va-ti-za-do imediatamente empresas estatais. (...) Eu não acredito hoje em sucesso de qualquer política econômica que não seja baseada em dois pontos: descentralização e desestatização (...) Uma porção de órgãos da União fazendo a mesma coisa! Você (dirigindo-se ao entrevistador e também, naturalmente, ao telespectador) tem que enxugar a máquina da administração direta”. (Com fraldas Johnson?)
Mais: “Eu não acredito no sucesso de uma política econômica que insiste em manter um Estado empresário deste tamanho. Hoje (sem revisão do entrevistado) ninguém pode como falar: Vamos manter o Banco do Brasil! Vamos manter aí o... o... a Vasp. E, agora, por que vamos manter a empresa siderúrgica?!”
Corta! Não seria o caso?

Transcrito do jornal “Tribuna de Imprensa”, do Rio de Janeiro, 4ª pág., edição de 27 de abril de 1988, ao início da votação na Constituinte, de Brasília, do capítulo referente à Ordem Econômica da nova Constituição brasileira. Reproduzido no Correio do Ilac, ano II, nº 9, órgão do Instituto Latino-Americano de Cultura, sob o título original A traição ao Estado. Revisto pelo autor: Fernando Henriques Gonçalves.
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quinta-feira, 16 de abril de 2009

O Fantasma de Fulgencio

O FANTASMA DE FULGENCIO

Enquanto se realizava em Córdoba, Argentina, a XXX Cúpula do Mercosul, Mercado Comum do Sul, da qual participaram os presidentes Néstor Kirchner, o anfitrião, Luís Inácio Lula da Silva, do Brasil, Tabaré Vasquez, Uruguai, Nicanor Duarte, Paraguai, Hugo Chávez, Venezuela, Evo Morales, Bolívia, Michelle Bachelet, Chile, e Fidel Castro, pela primeira vez em uma reunião do bloco regional, o secretário de Comércio dos Estados Unidos, Carlos Gutiérrez, após um encontro em Miami com exilados cubanos mandou o seguinte recado de Washington para Havana:
“Os Estados Unidos já se comprometeram a garantir ao povo cubano total controle sobre o seu destino, no processo de transição política de Cuba (referindo-se a quando Fidel Castro não estiver mais no poder). Vamos evitar a intervenção de terceira parte...).
O recado não era propriamente para Havana, mas para Caracas. Gutiérrez teria respondido a uma pergunta sobre o que fariam os Estados Unidos no caso de a Venezuela interferir, chegada a hora, na sucessão presidencial de Cuba, em face da aliança, já consolidada, Castro-Chávez.
O secretário de Comércio norte-americano quis dizer, obviamente, que havia apenas duas partes competentes para conduzir o processo de sucessão presidencial na ilha caribenha: uma delas, os Estados Unidos; a outra, os anticastristas treinados nos pântanos da Flórida.
Pelo menos até alguns anos atrás, John Ellis ‘Jeb’ Bush, governador da Flórida e irmão do presidente George W. Bush, treinava-os por aqueles pântanos para, quando chegasse a hora, empreenderem a tomada de Cuba - reconduzindo, por assim dizer, ao poder o f a n t a s m a do coronel Fulgencio Batista, que em outubro de 1933, a bordo (!) de um cruzador norte-americano fundeado na baía de Havana, empossava-se no cargo de presidente.
Isso, a 26 anos da vitória da revolução comandada por Fidel Castro, que logo começava a varrer daquela área do Caribe o paraíso da droga, da jogatina, do trottoir na Calle de las Virtudes, tudo administrado a disparos de metralhadora Thompson por uma máfia de mãos dadas, e terno italiano, com os subterrâneos dos Estados Unidos. O curioso mas não tão estranho como possa parecer é que o coronel Fulgencio Batista, ao tempo em que ainda era sargento-telegrafista, aliara-se ao gangster americano Meyer Lansky, um grau a menos que Lucky Luciano à testa da máfia novaiorquina, ou ítalo-americana, para plantar seu governo em Cuba. E partilhar dos negócios fechados no Hotel Nacional, freqüentado por turistas americanos e europeus, entre os quais celebridades como Frank Sinatra, Ava Gardner, Errol Flynn, Steven Spielberg, outros astros e estrelas de Hollywood; até o estadista britânico Winston Churchill.

quarta-feira, 4 de março de 2009

Hora de um pacto cívico

Hora de um pacto cívico*


Jornal do Commercio, Opinião, edição de 1° set. 1993, Fernando Henriques Gonçalves


Oficialmente, as manobras militares norteamericanas na divisa da Guiana com o Brasil, a Venezuela e o Suriname, na Floresta Amazônica, iniciaram-se a 26 de abril deste ano (1993). Em 15 de maio, O Globo publicava sob a manchete “EUA fazem manobras na fronteira” que, segundo observadores do Suriname, Washington estaria preparando a Guiana (sic) “para servir de base militar estratégica para os próximos 30 anos". As fontes de O Globo chegaram a ser alcunhadas de “vivandeiras de papel”.
Em 9 de junho saía a revista Veja trazendo no alto da página, na coluna de Ancelmo Góis, Radar, a seguinte nota: “Tropas do Exército americano já dei xaram a Guiana Inglesa, onde se exercitaram pela primeira vez na selva amazônica. Os EUA já pediram nova autorização ao presidente Cheddi Jaggan (da Guiana) para desembarcar (ainda em 1993) 250 soldados em julho e 750 em novembro – véspera das eleições na Venezuela. Cresce o número de estrategistas militares que desconfiam que os militares americanos resolveram trocar o Panamá pela Guiana como posto avançado na América Latina”.
O colunista da Veja estava muito bem informado. De fato, em julho, o Exército dos EUA realiza seu segundo treinamento regular na selva amazônica, do lado guianense. Em 25 de junho, na seção Vida Militar, o Correio Braziliense noticiara que se tornariam periódicas as manobras dos EUA em território guianense, numa área fronteiriça ao Estado de Roraima e à Venezuela. E que os países amazônicos viam “com preocupação” estas operações.

Em 10 de agosto, reunido no Palácio do Planalto, o Conselho de Defesa Nacional
aprova a criação de uma rede aeroflorestal de investigações, por radares, com o nome de Sistema de Vigilância da Amazônia (Sivam) a fim de dar consistência ao projeto Calha Norte e ampliar-lhe o raio de ação. Ante a evidência da penetração norteamericana na Floresta Amazônica a pretexto de combate ao narcotráfico e de defesa dos índios (vários já falando inglês, ensinado por missionários, escondendo Washington a intenção de consolidar posições de domínio sobre quase 60 por cento (5 milhões de quilômetros quadrados) do nosso território, Brasília emite comunicado, ao término da reunião do Conselho de Defesa Nacional, em que deixa claro que “o controle da Amazônia brasileira é da alçada soberana do Brasil”.
O recado é para os Estados Unidos da América e, extensivamente, para a Organização das Nações Unidas (ONU), agora sob sua liderança praticamente absoluta, não existindo mais União Soviética. De uma correspondência de Sonia Mossri, de Brasília, publicada a 11 de agosto na Folha de S. Paulo: “A preocupação dos militares brasileiros com a declaração dos direitos indígenas se prende ao uso da palavra ‘nação’ no documento em discussão na ONU. Sob pressão de algumas ONGs (Organizações Não-Governamentais), a ONU estaria propensa a aceitar que a palavra fosse usada como sinônimo de reservas indígenas.Os militares temem que, definidas como nações, as comunidades indígenas fujam do conceito de soberania nacional, transformando-se em territórios internacionais”Estaria, assim, consumada a Internacionalização da Amazônia, uma idéia antiga que nem a aura de “pulmão do mundo” que cingira por longos anos uma floresta tropical úmida deixou de ser ruminada. Seus patrocinadores reonheceram uma verdade científica, a de que a floresta tem a peculiaridade de consumir a própria matéria orgânica que produz, mas não se deram por vencidos no núcleo colimado da questão. Mudando de tática, passaram a manipular o indigenismo como instrumento de cerco imperialista a uma potência que há muito se desenha no mapa da Iberoamérica: Brasil.
Acrescente-se que os mencionados grupos de pressão sobre a ONU escamoteiam justamente o disposto no art.231,§ 5°, da Constituição brasileira, que veda a remoção de grupos indígenas de suas terras, “salvo (...) no interesse da soberania do país”. Isto significa que, na hipótese de a ONU vir a conceder status de nação a nossas reservas indígenas, poderá o governo brasileiro, ouvido o seu parlamento, aplicar aquela ressalva constitucional. Amparado, inclusive, no art. 2°, § 7°da Carta das Nações Unidas, pelo qual nenhum dos dispositivos nela contidos autoriza a intervenção da Corte Internacional de Justiça “em assuntos que dependam essencialmente da jurisdição de qualquer Estado”. Em outras palavras, acha-se a ONU impedida pela sua própria Carta de emancipar – pacificamente – do Estado brasileiro terras, em verdade, menos do índio que do branco alienígena que as vêm explorando décadas a fio. O produto em valores dessa atividade clandestina perante as leis do pais espoliado e normal ao espoliador talvez já exceda ao montante da dívida externa brasileira. Uma dívida que Margareth Thatcher, ao deitar-se nos louros da vitória anglonorteamericana sobre a Argentina, na Guerra das Malvinas, sugeriu fosse paga a peso e na forma de riquezas do Brasil. Com a entrega de vez da Amazônia a novos colonizadores.
Em Brasília, dois dias após a aprovação do Sivam, altos oficiais do Ministério do Exército, a seu pedido, fizeram reservadamente para a Comissão de Defesa Nacional da Câmara dos Deputados uma exposição detalhada da presença militar norteamericana nas vizinhanças da Amazônia brasileira. A Embaixada dos EUA em Brasília não nega essa presença: esforça-se por justificá-la como voltada a “ações cooperativas”.
Em cooperação com quem? – perguntam-se os militares brasileiros dentro de um nova realidade, preocupados com a extrema vulnerabilidade das fronteiras nacionais face a sucessivos cortes no orçamento das três Armas por uma classe política que precisa despertar enquanto é tempo. A hora exige de todas as agremiações político-partidárias do país, e de outras forças internas, que selem um pacto cívico pelo qual cada cidadão se faça defensor da integridade do seu solo.
Quem irá querer conviver com o Comando Sul a marchar sobre a Amazônia? Pelo tratado Torrijos-Carter, de 7 de setembro de 1987, a bandeira norte-americana sobre a Zona do Canal do Panamá deverá ser trocada pela panamenha ao meio-dia de 31 de dezembro de 1999, nas portadas do 3° milênio. Contam-se nos dedos os anos que faltam para a pretendida colocação da Guiana sob a bandeira dos Estados Unidos. (*)
P.S. – Este artigo foi escrito na véspera do anúncio do estranho massacre de ianomamis não apenas na fronteira com a Venezuela mas também com Guiana, e dias antes da criação de um ministério para a Amazônia.

(*)Ao término de 1999, tal como fora acordado em 1987 por Carter e Torrijos, o Comando Sul, sobre o Canal do Panamá, deixava de existir, sendo transferida aquela base militar – centro de formação de ditadores durante anos – para o Fort Benning, em Columbus, na Geórgia.